26 mar. 2011

Kuzguners Capítulo 6

En momentos de vida o muerte nadie puede juzgarnos por nuestros actos.
CAPÍTULO 6 – MATA O MUERE

Al principio tuve que pensarme si seguirla o no, al fin y al cabo ni siquiera sabía qué me esperaba al otro lado de la puerta. Por otra parte, no podía quedarme allí eternamente.

Al final decidí seguir adelante. En la siguiente sala no había nada en el suelo, sin embargo, las paredes estaban cubiertas por armas. Era una habitación bastante amplia, parecía una sala de entrenamiento o algo así. Artemisa estaba esperándome.
 -Escoge un arma –dijo con ese tono de militar que me estaba empezando a cansar.
 -¿Cómo dices?
 -La pelea no sería justa si sólo yo tengo armas.

No cabía en mi asombro, cualquier enemigo habría aprovechado para matarme, pero ella no, ella quería ganar una pelea de iguales. Por un momento empecé a admirar a aquella joven, luego recordé que no era humana y que quería matarme.

Recorrí toda la sala con la mirada, hasta que encontré un par de katares, mis armas favoritas. Los empuñé y observé mi reflejo en las cuchillas, estaban totalmente limpias y afiladas.

Escuché un ruido que me hizo mirar hacia atrás. Era la oportunidad perfecta para que mi rival me diese un puñetazo, y así lo hizo, los guantes de hierro se hundieron en mi estómago lanzándome al otro lado de la habitación. Al chocar contra la pared se me cayeron los katares, estaba anonadada, ¿dónde estaba el juego limpio del que antes presumía? Me levanté como pude, nada más recuperar el equilibrio otro puñetazo me empujó contra la pared. “Concéntrate”. La voz de Crow resonaba en mi cabeza. “Mirada fija en el oponente, adelántate a sus movimientos”. Me di cuenta de que para lo poco que hablaba Crow, merecía la pena escucharle.

Recordar los entrenamientos me ayudó para devolver el golpe, un puñetazo directo a la mandíbula hizo que mi oponente perdiera el equilibrio. Me agaché y cogí los catares, salté y la hice una herida en la mejilla, nada grave. "Mata o muere" una voz desconocida sonó en mi mente, ¿quién era? Me quedé un rato quieta, sorprendida. Tiempo suficiente para recibir otro puñetazo, esta vez en la cara. Caí al suelo, ella impidió que me levantase poniendo un pie sobre mi pecho.

-Si te he traído aquí es porque pensaba que eras más fuerte, pero ya veo que me equivoqué, –hizo una breve pausa –tranquila, te mataré tan rápido que ni te enterarás.

Transformó sus guantes en una espada, la elevó y justo cuando el filo iba a atravesarme la cabeza, el ojo del cuervo de mi colgante empezó a brillar creando un escudo verde que rompió la hoja de la espada. Artemisa dio un paso atrás incrédula. "Mata o muere". La voz volvió a sonar dentro de mi cabeza, y esta vez la hice caso. Me levanté de un salto, agarré uno de los katares con fuerza y de un movimiento le corté la cabeza. Antes de caer al suelo, se transformó en óleo y volvió a su cuadro.


Decidí descansar unos segundos antes de adentrarme en la siguiente habitación.

-Bienvenida –dijo una voz nada más abrir la habitación –te estaba esperando.

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Siento haber estado tanto tiempo sin publicar, pero estoy sin ordenador y, hasta ahora, también estaba sin inspiración. Como adelanto os diré que ya sólo quedan tres habitaciones.
Nos leemos!