4 abr. 2012

Kuzguners Capítulo 8

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.”
William Shakespeare
CAPÍTULO 8 – EL JUEGO

Todo se volvió oscuro. Sentía que caía, pero el suelo nunca llegaba.

-         Escoge una carta.
-         ¿Carta?

De la nada aparecieron cuatro naipes. Cogí uno y le di la vuelta. El jocker.

-         Oh, perdiste. ¡Qué aburrido!

En ese mismo momento caí al suelo. Poco a poco empezaron a encenderse unas antorchas que iluminaban lo que parecía ser la entrada a un laberinto.

-         ¿Quieres encontrar a Crow? Entonces llega al final del laberinto.
-         ¿Cómo sé que estará allí y que no me estás mintiendo?
-         Sólo hay una forma de averiguarlo. – dijo mientras se desvanecía.

Cogí una de las antorchas y entré. En el primer cruce paré y me agaché para hacer una marca en el suelo. Al levantarme escuché un ruido y al bajar la mirada la marca había desaparecido.

-         Nada de trampas. – advirtió Loki.

No tenía más remedio que escoger uno de los lados. Tomé el camino de la derecha. Era extraño, no había más caminos que tomar, todo era recto. Pensé que me había equivocado de dirección pero cuando me di la vuelta el camino de vuelta había desaparecido.

-         Cada decisión tiene sus consecuencias, asúmelas.

No quedaba más remedio, había que seguir. Después de un tiempo caminando encontré otro cruce. En el centro había una señal en la que ponía: “recto: truco, derecha: trato, izquierda: salida”.

Estuve a punto de ir a la izquierda pero paré en seco. Había que pensarlo bien, una vez tomase una decisión no habría vuelta atrás. Además, eso era demasiado obvio, seguro que era una trampa. Decidí ir a la derecha.

Después de caminar un tramo comprobando cada poco tiempo que el camino se iba cerrando a mis espaldas me encontré con Loki.

-         Así que trato…
-         Sí.
-         Ja ja ja, qué tonta, no ha escogido la salida. Ja ja ja.
-         Entonces, ¿no era una trampa?
-         No.
-         Vaya, esto sí que no me lo esperaba. En fin, ¿qué tengo que hacer?
-         Muy fácil, dame tu colgante y te llevaré al otro lado.
-         No.
-         ¿No?
-         No puedo dártelo.
-         Tsk, estos jóvenes de hoy en día… se comprometen a hacer un pacto y lo rompen.
-         ¿Qué pasará ahora?

Loki me miró con una sonrisa burlona y con un movimiento de manos hizo aparecer otras cuatro cartas, pero esta vez eran de tarot.

-         Serás tú quien decida eso.

Cogí una, “The fool”.

-         Hay que ver qué mala suerte tienes.

Me empecé a marear y cuando desperté estaba en otro cruce con otro cartel: “Ninguna dirección es la correcta”.

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Siento haber tardado tanto en publicar. He creado una pestaña con el resumen de los capítulos que he escrito hasta ahora de dos o tres líneas cada uno para que no tengáis que volver a leer todo.

Espero publicar pronto otra vez.