30 ago. 2012

El Diario del Diablo- Capítulo 1

Siberia, 11 de febrero de 1383

No he podido conciliar el sueño esta noche, así que me he dispuesto a abandonar mis aposentos para dar una vuelta por el castillo; por cierto, me llamo Nikolai Ibanov, pertenezco a la realeza siberiana, y soy el menor de mis hermanos. Camino por el corredor mientras observo el antiguo y rasgado escudo de armas de nuestra familia. Posee una torre  con dos leones a cada lateral y una espada ensartada en ella, se aprecia que está bordada en un tapiz rojo, que con el paso de los años se ha vuelto granate.
Sigo caminando en dirección al balcón. Salgo; hace un frío horrible. Entre tanto , observo la luna que actúa como faro para todos aquellos que habitan en los bosques. Lo único que oigo desde aquí es el aullido de los lobos en estas duras noches de invierno. Me gusta contemplar el firmamento como forma de liberación ante una rutina agotadora.
Aún siendo príncipe vivo en una constante vorágine de problemas, y aunque poseo todo lo que quiero, hay algo que anhelo con toda mi alma, pero dudosamente consiga.
Vuelvo a mis aposentos a descansar. Hoy el día estará bastante agetreado.

Cuatro horas más tarde
Me he despertado de una horrible pesadilla, por lo que he decidido caminar de nuevo por el castillo. Llego a los aposentos reales, avanzando sigilosamente y sin motivo alguno ataco a la reina, dejándola marcada con tres profundos arañazos en la espalda. Oigo sus gritos ensordecedores y abandono la alcoba antes de que alguien sea testigo de mis actos.
¿Qué he hecho?, ¿qué me ocurre? No lo sé, no lo comprendo.
Me observo las manos y ropas, y compruebo que están cubiertas de sangre; sangre inocente, sangre de mi madre. Merezco un castigo por lo sucedido pero nada que pueda dañarme será lo suficiente. Por mucho que yo pueda hacer no se la borrarán esas marcas. Conozco al médico real, y a pesar de ser un gran profesional que ha servido a nuestra familia durante muchos años, dudo que pueda hacer nada para que las cicatrices desaparezcan, se quedarán ahí como muestra de quién soy yo, Nikolai Ibanov, príncipe y monstruo.

28 ago. 2012

Kuzguners - Índice

Capítulo 1 - El despertar
Capítulo 2 - Cuervos
Capítulo 3 - Obras de arte
Capítulo 4 - El diario de Artemisa
Capítulo 5 - El ojo del cuervo
Capítulo 6 - Mata o muere
Capítulo 7 - Juguemos
Capítulo 8 - El juego
Capítulo 9 - Fin del juego, comienzo del fin
Capítulo 10 - La prueba final
Capítulo 11 - La despedida

Kuzguners Capítulo 11 (Final)


“El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.”
Manuel Vicent

CAPÍTULO 11 – LA DESPEDIDA

Si estás leyendo esto supongo que mi final ya ha llegado. Sabías que este día llegaría, lo sabías mejor que nadie. Desde el preciso momento en el que me inyecté el Kuzgún sabías cuántos días me quedaban. Por eso te escribo esta carta, para que sepas que no te guardo rencor.

Espero que te haya gustado ver mi primera “misión” desde mi punto de vista. Las cosas cambiaron mucho desde aquel día, ¿verdad? Yo también he cambiado mucho, ya no soy tan ingenua, ya conozco toda la historia.

El Kuzgún, un líquido negro y viscoso que se inyecta directamente en la sangre para obtener ciertas habilidades. Eso es lo que les dicen a los novatos, lo que me dijeron a mí. Lo que nadie sabía, nadie excepto tú, es que el Kuzgún, como bien dijo Artemisa en su diario, es el camino más doloroso hacia la muerte.

El efecto empieza cuando te lo inyectan, ahí empieza la carrera contrarreloj, si eres valiente, lo asimilas, si no, mueres. Si lo asimilas te otorgará un gran poder, pero al mismo tiempo irá sustituyendo poco a poco la sangre de tu organismo. El proceso es tan lento como doloroso, sobre todo en las últimas fases. El oxígeno empieza a faltar, pierdes el control de tu cuerpo, sientes cómo tu vida se desvanece día tras día, hasta que finalmente mueres.

Pero esto último a ti no te pasará, ¿no es así? Sabía que a parte de poder volar, podías controlar el tiempo, pero no sabía lo que esto implicaba. Eres inmortal, tu tiempo biológico se paró hace años, y por eso el Kuzgún no puede matarte, la sangre ya no corre por tus venas.

Fuiste uno de los que descubrieron el Kuzgún, y también de los que más investigaron. Entonces, si sabías lo que podía pasar, ¿por qué no avisaste a nadie? ¿por qué dejaste que toda esa gente muriese? Me gustaría saber la razón, la razón por la que no evitaste mi muerte. Pero ya es tarde para los dos.

Pese a todo, no te guardo rencor, ni me arrepiento de nada. Fuiste un gran mentor, Crow. ¿O debería decir Yamil?

Kasumi


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Bueno, esto se terminó. Francamente no me ha gustado demasiado el capítulo final y sé que hay cosas que debería haber explicado mejor.

Por otra parte, he releído todos los capítulos y quizás sea cosa mía, pero creo que he mejorado bastante. Y, al fin y al cabo, ese era el objetivo al escribir esta historia.

27 ago. 2012

La cazadora cazada - Capítulo 3

Jones decidió que volviéramos a trabajar por separado. Mis víctimas eran simples peones sin importancia dentro del movimiento rebelde. Jacob recuperó su altanería y cada vez que se dirigía a mí lo hacía en tono socarrón. Me divertía observarle porque sabía que, a pesar de su aparente seguridad, le incomodaba mi presencia.
Un año después, localizamos a la empresaria que sufragaba los gastos de la rebelión. Debido a que siempre iba protegida por dos guardaespaldas, Jacob y yo tuvimos que volver a trabajar juntos.
Encontramos a la mujer en una mesa de un elegante café, sentada ella sola y , a dos mesas de distancia, sus gorilas. Mi compañero, vestido de traje, se acercó a ella mientras yo lo controlaba todo desde la barra.
- Buenas noches, señorita - saludó él con la mejor de sus sonrisas. - ¿ Cómo puede ser que  una mujer tan bella esté sentada aquí sola? ¿Le importa que la acompañe?
- Desde luego, siéntese - respondió ella, observándole con una mirada calculadora.
Jacob continuó con una serie de cumplidos y palabras aduladoras. Había hechizado a la mujer, que le contemplaba embobada sonreír, revolverse el pelo negro...
Finalmente, él la invitó a cenar a un restaurante de las afueras. Se levantaron de la mesa y Jacob le ofreció su brazo, pero ella, antes de agarrarse, le tocó el culo. A mí me molestó, aunque no sabía por qué, lo hizo.
Tras ellos salieron los guardias, y yo detrás. Al llegar a la esquina, me quité una horquilla del pelo, me acerqué a su altura, fingí tropezar y clavé la punta de ésta, impregnada de veneno, en el cuello del hombre, que se desplomó al momento. Antes de que su compañero se percatara, extraje un puñal de mis botas y se lo hundí en la nuca. La mujer escuchó caer los cuerpos y se volvió, sorprendida. Yo me acerqué con el arma a punto y, cuando, asustada, miró a Jacob, se encontró con el cañón de una pistola con silenciador apuntando a su cabeza. Antes de que pudiera decir nada, una bala atravesó su cráneo.
- Buen trabajo - comenté con sarcasmo - Enseguida te la has ligado.
- ¿Celosa?
-¿Yo? Nunca. Siempre consigo lo que quiero.
- ¿Vamos a celebrar nuestro éxito? - propuso, mirándome con diversión.
- ¿Dónde me llevas a cenar? - decidí seguirle el juego.
Cenamos en un restaurante indio y después me arrastró a una discoteca de moda. Entre copa y copa, comentamos los pormenores de nuestro trabajo y detalles de nuestros asesinatos. Hasta que me convenció para bailar con él. Tras un par de canciones manteniendo las distancias, se acercó a mí, posó sus manos sobre mi cintura y me susurró al oído:
- ¿Sigue en pie la amenaza sobre lo de acercarme a ti? ¿ O los celos de antes significan algo?
- Yo no estaba celosa. - Entonces me di cuenta de que mentía; en secreto, anhelaba ese contacto. Acaricié su melena y él me besó, primero con suavidad, tanteando mi reacción, y después con pasión. Deslicé mi mano por su pecho a la vez que sus manos se colaban por debajo de mi vestido y sus labios recorrían mi cuello.
Fuimos a mi casa. Nada más atravesar el umbral, le quité la americana y comencé a desabrochar su camisa mientras nuestras bocas exploraban todos los rincones del cuerpo del otro. Le tumbé en la cama, me quité el vestido y me tendí junto a él.

26 ago. 2012

Warlord Legacy: Prólogo y Cap 1


Prólogo

Korin, un chico recientemente adulto que vive en Agnis Rock, un pueblo montañoso cerca del pico con el mismo nombre. Esta persona tiene unas características destacables de un felino: (orejas, cola larga y espesa…) hasta que un cierto día un único hecho cambiará drásticamente su destino.

Cap 1:Un nuevo comienzo

Korin, como cada día, se disponía a realizar los recados de los habitantes del pueblo a cambio de algo que le interesase. La trama comienza en el pequeño pueblo de Agnis Rock en el momento en el un paisano le pide un favor a Korin:
·         Korin, ¿podrías ayudarme con una cosa?-
·         ¿Qué cosa?.-
·         Necesito madera, 20 tocones para ser exacto, ¿podrías talarlos por mi?.-
·         ¿Es algún tipo de castigo impuesto por el pueblo?-
·         Si…-

-…en fin… Me debes una cena…-

·         Está bien, me has salvado.-
Korin se disponía a descender la montaña para talar algún árbol de la ladera. La pura brisa de la montaña acariciaba el rostro de Korin mientras descendía las grisáceas montañas de Agnis Rock. Tras llegar al bosque caducifolio, Korin sacó el hacha de leñador que enía para el recado. Se trataba de un hacha pequeña de hierro con una ligera capa de óxido y un mango de madera resistente y de un color oscuro.
·         Creo que este árbol sería perfecto para las necesidades del pueblo.-
Korin comenzó a talar el árbol, a medida que talaba el árbol, se daba cuenta de que en Agnis Rock, la gente se estaba aprovechando de él para hacer las cosas que a ellos no les agradaban mucho o no querían hacer. Cogió los tocones de madera y decidió volver al pueblo. De camino al pueblo, Korin encontró una gruta en la montaña que nunca antes había visto:
·         ¿ Y esto? No recuerdo que hubiese aquí una cueva… mmm… No tengo antorchas podría probar con una de las ramas del árbol.-
Korin buscó una de las ramas secas del suelo y cuando encontró una rama volvió a la cueva:
·         Intentaré hacer una antorcha.-
Korin comenzó a rascar su hacha con una roca hasta que salieron chispas y una de ellas toco las ramas. Estas prendieron e hizo una antorcha:
·         Bien, con esto podré iluminar la cueva.-
A medida que avanzaba por la cueva, la entrada era abrupta y natural. A medida que caminaba las cuevas comenzaban a estar trabajadas a mano con un acabado de tumba y los pedestales para antorchas comenzaban a aparecer. Korin se limitó a prender las antorchas que arrojaron luz sobre las paredes talladas en piedra que mostraban una historia:
-(Pasa la mano por encima de la talla)¿Qué es esto? Parece la representación de una batalla…Es muy confuso.-
En la pared se podían distinguir dos bandos claramente diferenciados, con sus estandartes (uno de ellos tenía un símbolo parecido al signo astral de Saturno y el otro era más extraño y  nunca viera nada semejante Korin, un circulo en el centro del estandarte marcado con unas llamas tribales rodeando el circulo )y sus formaciones bien definidas pero a Korin le llamaba la atención más otra cosa: En la talla había un grupo reducido de personas que estaban rodeadas de un halo luminoso y cada una de ellas poseía una arma distinta:
·         Qué es eso… ¿Rayos Solares? …¿O quizá son héroes de la época? Pero en el caso de que fueran héroes ¿por qué representar el halo luminoso? ...esto es muy confuso…-
Korin siguió adelante en la cueva hasta que el camino se bifurcó en dos direcciones opuestas y otra talla en la que se mostraba una especie de divinidad en una posición juzgadora, castigadora y con una mirada fulminadora:
·         Esta divinidad…¿Qué camino cojo? Quizá la pared tenga alguna pista que me diga que camino  debo escoger (Buscando por el mural)-
Accidentalmente, Korin presionó la mano de la divinidad y acto seguido un fuerte y sordo ruido se oyó. A continuación se desplomó una pared de madera detrás de él impidiéndole la salida a Korin:
·         Buff…Probaré con la otra mano.-
En este caso, las dos salidas se colapsaron y dos placas con pinchos avanzaban lentamente en sentidos opuestos, hacia Korin:
·         Mierda…Esto no se frena (palpando el muro)…¡ESTO NO SE PARA!-
Al presionar los ojos de la divinidad, la pared se giró con Korin incluido que quedó a medio giro atascado con los pinchos.
·         Buff, por los pelos. En aquella época NADIE  se le ocurriría tocar los ojos a una divinidad.-
Korin siguió avanzando por un camino ancho sin iluminar hasta que llegó un momento en el que se abrió ante él una cueva cuyas paredes estaban recubiertas de un cristal aguamarina brillando con un tono tenue, un lago en el fondo, un pasillo y una plataforma en el medio de roca. Korin estaba impresionado de lo que estaba contemplando, nunca había visto una cueva así. Decidió avanzar hacia el centro de la cueva donde estaba la plataforma para observar lo que allí había hasta que una voz en off se escuchó:
-… ¿Cuales son tus propósitos aquí…extranjero?...-
-Ninguno…tan solo venía a observar.-
·         Ja…No me hagas reír extranjero, ninguna persona viene a Sjonver a pasear…Probablemente vengáis a por la espada.-
·         ¿Qué espada?...Pueden ser…¿las armas de los héroes?-
-…-
·         ¡CONTESTAME!-
-…Demuéstreme…Que es merecedor de esta espada…con un pacto de sangre.-
Korin no sabía si confiar en él, tampoco quería una espada pero aceptó la propuesta de la voz misteriosa. En el centro de la cueva comenzó a alzarse del suelo un pedestal con una especie de dispositivo a su lado. Korin sabía que no tenía elección y se cortó en la palma de la mano y apretó el puño encima del dispositivo para iniciarlo.
·         No puede ser…la sangre de los antiguos…¿Cómo puede ser?...es materialmente imposible que uno de los antiguos siga vivo a estas alturas.-
·         Espera, ¿Qué es eso de los…?.-
·         Te concedo la espada aquí guardada en Sjonver. Acabas de comenzar una guerra que no parece tener fin.-
·         ¡Espera!-
Una roca cayó del techo detrás de Korin y se despedazó en múltiples cachos y en el centro quedó expuesta una espada delgada de 1 mano, de color oscuro, por el paso del tiempo, se liberó tras la destrucción de la roca.
·         ¿Quien son los antiguos?-
En el suelo se encontraba la espada que había liberado previamente y un dispositivo con forma de burbuja que parecía no funcionar.-
-(recogiendo la brújula) ¿qué es esto? ¿Una brújula? … oh…parece estar rota.-
Acto seguido recogió la espada oxidada y observó que tenía unas runas grabadas en la hoja del arma:
·         Supongo que esto es inevitable,… en fin… tendré que afilarla y repararla.-
·         ¡Detente!!! -
Una voz resonó en su cabeza y Korin soltó la espada con la reacción:
·         Esa espada es como un reflejo de tu alma, a medida que obtengas una buena relación con ella más se expandirá tu poder, todo dentro de un límite de cada persona claro.-
-(coge la espada) … je ¿una espada con sentimientos?-
Repentinamente, la espada provocó una leve descarga hacia su brazo que hizo que Korin gritara de dolor:
·         Ha respondido a tu precario insulto. Te deseo lo mejor en tu aventura.-
La voz no se volvió a escuchar y Korin, confuso, recogió la espada y salió de la cueva para volver a Agnis Rock. La trampa anteriormente superada estaba ahora atascada y la pared corrediza esta ahora en el suelo fragmentada.
Al salir de la cueva korin se dio la vuelta y la entrada había desaparecido. No sabía en que se estaba metiendo. ¿Quiénes eran los antiguos? ¿Cuál es el propósito de esta aventura? . Korin decidió antes de marcharse forjarse una parte de una armadura simple.

23 ago. 2012

Las noches ya no son seguras- Capítulo 1

REGRESO A LURCHAR

Hola amigos, somos Lucy y Bob, los únicos supervivientes de  lo que un día se denominó raza humana, y todo lo que os vamos a contar en las páginas siguientes son nuestras experiencias y batallas en estas noches de violencia ininterrumpida; todas ellas sangrientas y tristes, marcadas por la pérdida de seres queridos y vidas inocentes; todo por culpa de una horda de zombis hambrientos, deseosos de cerebros humanos a los que incar el diente.

Mis hermanos Sidney, Bob, Charlie y yo exploramos el terreno en busca del rastro de algún zombi. En esa tarea estábamos cuando a lo lejos encontramos un local, del que pendía un cartel en forma de rata, destrozado por el paso de los años, en el que aparecía su nombre, "Rat Attack". Entramos y pudimos observar que el lugar se encontraba atestado de telarañas en todos los rincones. A su vez un grupo de zombis desorientados se golpeaban contra las paredes en busca de una salida (Charlie tenía razón, son bastante tontos). Sidney intenta acercarse, pero pisa un trozo de cristal y éstos se giran y nos miran, si es que a eso se le puede llamar mirar, con unas cuencas de los ojos totalmente vacías.
Retrocedemos por miedo a un ataque y ponemos rumbo al Monte Sagrado, un lugar en el que habita un hombre que se hace llamar a sí mismo "Alquimista", y según tenemos entendido puede ayudarnos en nuestra supervivencia.

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Espero chicos que os haya gustado esta nueva historia que comienzo. Nos leemos.

21 ago. 2012

Kuzguners Capítulo 10


Caer está permitido. Levantarse es obligatorio.
Proverbio ruso.

CAPÍTULO 10 – PRUEBA FINAL

-         ¡Estoy harta de vuestras malditas pruebas! Sólo quiero saber dónde está Crow.
-         Así que es eso… está bien, te lo diré.
-         ¿En serio?
-         Claro. – Morrigu movió su mano derecha e hizo aparecer la cabeza de Crow. - ¿Contenta?
-         No… no puede ser… él… ¡no puede estar muerto!

Me fallaron las piernas, caí de rodillas. Crow… era imposible, pero su cabeza… Estaba confusa. Confusa y enfadada.

-         Si te sirve de consuelo, luchó como el mejor de los guerreros. Fue un placer decapitarle.

Levanté cabeza y observé con odio a la que había matado a mi mentor. Puse mi mano en mi cintura para alcanzar uno de mis katares y me abalancé sobre ella. Lo esquivó con facilidad. Intenté atacarla varias veces más, pero ella me evadía sin esfuerzo. No podía más, las fuerzas me fallaban. Caí al suelo. Era imposible, no podía vencerla.

-         Necesitarás algo más que eso para derrotarme. ¿Por qué no muestras tu habilidad, Kuzguner? ¿Acaso no puedes? Eres patética.
-         Cállate…
-         Hay que ver, con lo fuerte que era tu maestro no sé cómo puedes ser tan débil…
-         ¡Que te calles!
-         ¿Qué demonios…?

El colgante empezó a brillar con un verde más intenso que las otras veces hasta que el ojo del cuervo estalló. Se formó un extraño círculo brillante en el suelo y empezaron a salir rayos de él. Noté cómo algo se movía dentro de mí. El Kuzgún empezó a salir cubriéndome las manos y los pies formando unas garras negras metálicas, de mi espalda salieron unas alas robóticas y una cola de placas de hierro. Noté cómo una pequeña porción de Kuzgún salía de mi cuello hacia los ojos.

Me abalancé sobre Morrigu. No recuerdo lo que pasó, cuando recuperé la consciencia ella estaba ensangrentada y por primera vez me miró con una sonrisa llena de complicidad. Escuché unas palmadas a mi espalda. Me giré.

-         Prueba superada – dijo Crow.
-         Pero… ¿tú no estabas…?

Dirigí la mirada hacia la cabeza que estaba en el suelo. Esta empezó a arder y de las llamas surgió Loki.

-         Niña… no deberías creerte todo lo que ves.
-         Pero… pero… - no podía creerlo – entonces… todo esto sólo era…
-         Una prueba, – interrumpió Morrigu – como bien te hemos dicho desde el principio. Y la has superado.

Miré a Crow incrédula. Él se limitó a asentir con la cabeza y me hizo una seña para que le siguiera. Cogimos los cuadros y los llevamos al pabellón Kisa, donde se convirtieron en unos compañeros bastante importantes en muchas misiones. 

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Siento haber tardado tanto, este capítulo no sabía por donde cogerlo. Recordad que en la página de resúmenes tenéis un pequeño resumen de cada capítulo por si no queréis leerlo de nuevo.

Esto se acaba, sólo queda un capítulo.

Nos leemos.

13 ago. 2012

La cazadora cazada - Capítulo 2

A los 20 años, competía por el puesto de asesino más efectivo con Jacob, un arrogante que se creía mejor que cualquiera. No le soportaba, ni él a mí. Consciente de ello, Jones decidió que lo mejor era que trabajáramos juntos. 
Nuestra primera víctima conjunta fue una revolucionaria que movía las protestas de los sectores obreros. Era la propietaria de dos apartamentos en el Sector Industrial, ella vivía en uno de ellos y el otro lo alquilaba.
Decidimos hacernos pasar por una pareja interesada en él y nos citamos con ella en ese mismo lugar. Tras mostrarnos el piso, preguntó:
- Bueno, ¿a qué os dedicáis?
- Yo soy músico y ella es camarera - respondió Jacob - ¿Verdad, amor? - añadió, plantándome un beso en los labios y aprovechando para tocarme el culo.
- Sí, claro - sonreí mientras le retiraba la mano.
- Hacéis una gran pareja - comentó la víctima. - ¿Cómo os conocisteis?
- Él actuó en el pub donde trabajo - contesté - Fue amor a primera vista.
- Sí, así es. ¿Cómo no enamorarse de esos ojos azules? - replicó él.
- Precioso. Si queréis podéis mudaros hoy mismo y mañana firmamos el contrato.
Cuando la mujer salió, acorralé a Jacob contra la pared.
- Ni se te ocurra volver a ponerme las manos encima - le susurré en tono amenazador.
- Hey, preciosa, relájate, que solo interpretaba un papel. - replicó sonriendo.
- No me importa. Como te vuelvas a acercar a mí más de lo necesario vas a saber quién soy yo.
Tenía que demostrar que era mejor que ese chulo: debía ser yo quien la matara. Por eso, después de una semana viviendo en el apartamento, aproveché una salida de Jacob para ir a buscar a nuestra casera. Conseguí que me acompañara a casa con la excusa de una gotera en el baño. Cuando fue a verla, la empujé y la hice entrar en la ducha. Entonces saqué una daga del cinturón, la sujeté por el cuello contra la mampara y, mirándola a los ojos, le rajé el estómago lentamente para, al final, clavársela en el corazón.
Cuando mi compañero volvió, yo estaba sentada en el sofá. Le saludé con una sonrisa:
- Hola, cielo. - dije con ironía.- Creo que ya podemos dejar de fingir.
-¿ De qué hablas? Tengo un plan para quitarla de en medio.
-¡Oh! De acuerdo, pero creo que puede esperar. - Solté una carcajada al ver su expresión perpleja.
Me acerqué a él y, echándole los brazos al cuello, comencé a besarle la mandíbula, ascendiendo hasta morderle el lóbulo de la oreja.
- ¿ O me vas a decir que no te resulto atractiva?
Antes de que contestara, le besé en los labios y me quité la bata que llevaba, mostrando mi ropa interior de encaje.
- Amanda,¿ tú estás bien? - Inquirió, pasando sus ojos grises por todo mi cuerpo.
- Mejor que nunca. Ven conmigo. - Dije. Agarrándole de la mano, le guié hasta el baño. Me apoyé en la parte externa de la mampara y lo atraje hacia mí. Él me besó, había entrado en el juego. Cuando sus manos comenzaron a acariciarme la cintura, abrí la ducha y, al ver el cadáver, sus ojos se abrieron por la sorpresa y se alejó de mí.
- ¿Qué? ¿Sorprendido? - reí- ¿Esperabas hacerlo tú?
- ¿Todo esto era un juego? ¿ Me estabas tomando el pelo?
Sus ojos refulgían de rabia, pero a mí no me asustaba.
- Si tenemos que trabajar juntos será mejor que veas mis métodos y lo que soy capaz de hacer, ¿ no?
Tras decir esto, salí del baño, dándole una palmada en la espalda, me vestí y me fui.