5 sept. 2012

Inmersa en las tinieblas- Prólogo


En la oscuridad y la tranquilidad de la noche se percibían los cantos de los grillos y el ulular de las lechuzas en las ramas de los árboles cercanos a la casa. El viento mecía las hojas provocando un sonido tétrico. 
Desde lo alto de la colina se vislumbraba un gran edificio, que constaba de tres plantas. A simple vista, y debido a su tamaño, nadie podía pensar que allí solo vivían dos hermanos . Las paredes estaban pintadas de blanco y el ala oeste de la casa compuesto por una gran vidriera desde donde se observaba el interior de la biblioteca familiar, atestada de libros, y uno de los tres estudios.
El piso superior era el único empleado de forma continuada, ya que era allí donde se encontraban las habitaciones. En una de ellas Cat dormía. Las pesadillas que la asolaban desde hacía años no la daban tregua; en ellas aparecían los rostros cadavéricos de sus padres en el interior de las bolsas de plástico negras de rigor, sus caras desfiguradas en muecas de terror. Habían pasado unos años difíciles dada su pérdida y todavía no la habían superado del todo. Su hermano James lo llevaba mejor que ella, ya que él no los había visto en esas condiciones, Cat sin embargo sí, pues fue a recogerlos al aeropuerto aquel día. Lo recordaba como si hubiese sido ayer. Se levantó a las seis de la madrugada para desayunar, prepararse y no encontrar el atasco de las mañanas. A las seis y media ya había terminado y ponía rumbo al aeropuerto; en el taxi sonaba Undisclosed desires de Muse.
I want to reconcile the violence in your heart
I want to recognize your beauty's not just a mask
I want to exorcise the demons from your past
I want to satisfy the undisclosed desires in your heart
Una vez allí esperó a que llegara el vuelo de sus padres, pero éste se retrasaba cada vez más; tres horas más tarde el avión tomaba tierra. Nadie salía por la puerta de embarque. Finalmente uno de los trabajadores se acercó con la intención de abrirla y al entrar profirió un agudo chillido.
Cat se despertó sobresaltada y bañada en sudor. Otra vez ese recuerdo, recuerdo que se había convertido en pesadilla. Se incorporó mientras seguía pensando en lo acontecido aquel día.
Tras el grito, más gente se acercó asustada, usando sus teléfonos de forma frenética. Desde su posición Cat solo podía observar la escena con cara de asombro y preocupación. "¿Qué es lo que pasará?" se preguntaba. Al rato lo averiguó, pues diversos coches de policía y ambulancias se acercaban al lugar. Catherine se temía lo peor, y no se equivocó, pues tras acercarse ella también divisó a los forenses retirar los cuerpos del avión, entre los que se encontraban los de sus padres. La policía mientras tanto buscaba al asesino, del que no había ni rastro. Días después saldría la noticia en la prensa, con el añadido de que los cadáveres de todos los pasajeros habían desaparecido del depósito sin ninguna explicación.
Volvió en sí. No la sentaba nada bien recordar lo sucedido. Todavía eran las tres de la madrugada y dudaba que a esas alturas pudiera conciliar el sueño de nuevo. Para pasar el tiempo decidió acercarse a la estantería y leer: Romeo y Julieta, Frankestein, Drácula,... se decantó por este último y comenzó la lectura. Media hora después sonaron unos golpes en la puerta de su habitación.
- ¿Cat, estás despierta?
Era su hermano James, que o bien había tenido una pesadilla al igual que ella, o bien había estado jugando al World of Warcraft en el ordenador.
- Pasa, pero ten cuidado al entrar, no pises la ropa.
Cat era un completo desastre. Cada vez que se cambiaba de vestimenta, el suelo acababa anegado en un mar de pantalones, faldas, camisetas,... Nunca recogía su habitación.
- Vives entre basura, ¿lo sabías?, cualquier día tendrás que salir tú para que quepan todas tus cosas.
- ¿Y a ti que más te da?, ¿para eso me has despertado?- reclamó Catherine con cara de enfado.
- Primero, sé que estabas despierta porque te he oído levantarte de la cama y rebuscar en tus estanterías, y segundo...
La canción de Psychosocial proveniente del móvil de Cat cortó a su hermano en mitad de la frase.
And the rain will kill us all
we throw ourselves against the wall
but no one else can see
the preservation of the martyr in me
Bajó corriendo las escaleras en busca del aparato. Siempre lo dejaba tirado por ahí. Lo encontró en el sofá, debajo del cojín de lana verde hecho por su abuela años atrás. Se acercó y leyó el mensaje.

4:00h. en otro lugar
Apagó el móvil. A esas alturas ella ya habría leído el mensaje. No quería actuar sin haberla avisado con anterioridad, pues deseaba verla dudar y sufrir con antelación.
Aún recordaba la foto de aquellos dos niños pegada en la parte interior de la cartera del hombre. La niña, Catherine, ella era su objetivo. Habían tenido valor al poner a la hija ese nombre. Densas lágrimas rodaron por sus mejillas al recordar a la persona que años atrás había recibido aquel nombre por parte de sus padres, una persona que corrió la misma mala suerte que ahora le deparaba a la muchacha. Se enjugó las lágrimas y retornó al presente, a lo alto de aquella colina. Aquella pareja opuso resistencia y pidió clemencia, mas nadie hizo caso de sus plegarias. Ahora era a su hija a la que la tocaba sufrir, sufrir por lo que la ocurrió a su amada. Él no descansaría en paz hasta conseguir su propósito, verla muerta y enterrada. Esperaba que con aquel mensaje la hubiera asustado todo lo que pretendía.

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Bueno chicos, aquí os traigo el prólogo de mi historia principal. Espero que os guste a pesar de que pueda parecer algo típica. Ya me contaréis.



3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hasta dentro de dos semanas XD
      No, espero poder subir la semana que viene.

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  2. Jajajaja, puntazo por la referencia a Slipknot xDD me pongo en cola para el siguiente capitulo

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