13 nov. 2013

La Cazadora Cazada - Capítulo 10

Al llegar a mi apartamento, nos encontramos que la puerta había sido forzada. En el interior, todo estaba destrozado.
- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Habrá sido Julia? – supuse, conmocionada por la situación.
- No creo. Toma, cógela, por si acaso – dijo Jacob, tendiéndome una pistola y cogiendo él otra.
Avanzamos sigilosamente hacia el dormitorio. Lo que encontramos allí me hizo recordar aquella noche hace tres años en que encontré los cuerpos de mis padres. Tallado en el cabecero de la cama, que estaba destrozada, estaba el símbolo de los rebeldes. Las piernas me fallaron ante la avalancha de recuerdos y Jacob tuvo que sostenerme para que no me cayera.
- Vámonos de aquí – dijo arrastrándome tras él, con tono de enfado.
Llegamos a su piso y me desplomé en el sofá.
-¿Estás bien? – preguntó arrodillándose frente a mí.
- Sí, ha sido solo que un montón de recuerdos vinieron a mi mente. Recuerdos de mis padres muertos.
-Oh… No te preocupes, amor, no voy a dejar que te pongan la mano encima – prometió con fiereza.
Lo besé, con dulzura al principio, que se tornó en pasión. De pronto sus manos, que estaban sobre mis mejillas, se desplazaron hasta mi cintura, acercándome a él y profundizando el beso. Me levantó en sus brazos y me llevó al dormitorio. A los pies de la cama, me posó en el suelo y me desnudó, a la vez que yo hacía lo propio con él. Sus labios recorrieron con suavidad mis cicatrices. Me tendió sobre la cama y nos dejamos llevar.
En medio de la noche me despertaron los gritos que Jacob profería a mi lado y sus brazos que se apretaban más en torno a mí.
- ¡No!... ¡No podéis hacer eso!... ¡No os acerquéis a ella!... ¡Me importa una mierda la misión!
Con mucho esfuerzo, me revolví en sus brazos hasta quedar de frente a él y le sacudí.
- ¡Jacob! ¡Despierta, cariño! ¡Todo está bien! – traté de despertarle.
Finalmente, abrió los ojos con un respingo y me miró aturdido.
-¿Estás bien? – le pregunté, besándole los labios con cariño – Has tenido una pesadilla.
- Mmmh, sí, tranquila, amor. Soñaba que te perdía – me confesó mirándome a los ojos, azul y gris fundidos en una mirada.
- Pues no te preocupes, que eso no va a pasar nunca – susurré, acariciándole – No va a ser tan fácil librarse de mí.
- Eso espero… - musitó angustiado – Pero, bueno, sólo ha sido un mal sueño. Vamos a dormir. – trató de sonreírme, aunque sus ojos reflejaban una profunda preocupación.
- Vale – cedí – pero que sepas que te quiero y que me van atener que arrancar por la fuerza de tu lado.
- Yo también te quiero – dijo y, con urgencia, añadió – Pase lo que pase, jamás dudes de mi amor por ti, es de lo único de lo que me siento orgulloso en esta vida.

Tras esto, lo besé, me acurruqué entre sus brazos y volví a dormirme.

2 comentarios:

  1. Oh dios mío, sigues actualizando! Te he dicho ya que te quiero? XD

    Este fin de semana me lo leo todo del tirón y ya te contaré qué me parece.

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  2. Jajaja
    Pues no me habías comentado nada, no...
    Ahora que ya tengo algún tipo de feedback, refuerzo o como quieras llamarlo, actualizaré con más ganas!

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